jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Es verdaderamente Cali una ciudad cívica?


¿Usted tiene modales? ¿Se considera una persona cívica? ¿Tiene valores como el respeto y la decencia? Si la respuesta es “sí”, siga leyendo este artículo y si es "no”, también, porque el tema es algo que nos compete a todos: civismo.

Aquí no les voy a hablar de que no boten basura a la calle, que Cali es una de las ciudades más contaminadas o miles de comentarios respecto a eso, porque la sociedad ya debe de estar cansada de que le repitan una y otra vez frases como: “Prohibido botar basura, la limpieza es cultura”. Eso ya es todo un cliché; si usted se considera una persona culta, hágalo. Sencillo.

Aquí vamos más allá. No nos percatamos que es algo que día a día pasa por nuestros lados. Usted, si es usuario del Masivo Integrado de Occidente MIO, todos los días, no se da cuenta de que solo le importa entrar de manera afanada al bus, coger un puesto gris; si no lo hay, mira desesperadamente para todos los lados y si no encuentra un adulto mayor, termina sentado en el azul. ¿En algún momento saludó al conductor de ese bus? ¿Le dijo buenos días, buenas tardes o buenas noches? Ahí está el error.

O váyase a transitar las calles de la ciudad, por ahí se podrá encontrar una señora vendiendo chontaduro, mango biche con sal y limón, y una que otra bebida que de seguro, con pocas moneditas, le dará sabor a su tarde. ¿Como ciudadanos que nos hacemos llamar nos damos cuenta de la inmensa labor que realizan? ¿Se lo demostramos al menos con un por favor? ¿Un gracias? Esas mujeres (llamémoslo así porque pocas veces te vas a encontrar con un hombre) realizan un trabajo bastante arduo porque estar 8 horas bajo el sol,  y más con el de ahora en Cali, no es nada fácil. A pesar de esto, no les faltará un: “¿Mi amor una bolsita de 1.000 o 2.000?” “¿Amiguito, le echo miel?”. Es hora de reconocer la buena labor que estas personas realizan y la próxima vez que usted vaya a comprar un chontaduro, págueles con una sonrisa de más.

La mala educación está de moda. Ahora, son pocos los universitarios que saludan a los guardas de seguridad, a los empleados, y a toda persona que le pase por el lado y que trabaje en su universidad. Debemos de ponernos la camisa del civismo, entender que nadie es invisible para los ojos de nadie, y que su deber como ciudadano, al menos, es regalar un saludo a aquellas personas que se esfuerzan porque su universidad esté confortable.

Por otro lado, imagínese usted que dañen los semáforos a propósito para los guardas poder regular el tráfico, ¿Qué pasa con la Zebra? ¿Existe un guarda regulando el paso de los peatones? La respuesta es NO. Difícilmente les toca a las personas atravesarse la calle en medio de los carros y solo cuando alguien se detiene, es que otro carro se digna a hacerlo también. Todo esto es un problema de civismo.

Suelen decir a veces, que las personas que no les hace falta nada, son las que carecen de civismo; error: entonces sí les haría falta algo. Tampoco hay que desmeritarlas. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos pecado…. pero  como dice el papa Francisco “arrepiéntase y cambie”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario