¿Usted tiene modales? ¿Se considera una persona cívica? ¿Tiene valores como el respeto y la decencia? Si la respuesta es “sí”, siga leyendo este artículo y si es "no”, también, porque el tema es algo que nos compete a todos: civismo.
Aquí no les voy a hablar de que no boten basura a la
calle, que Cali es una de las ciudades más contaminadas o miles de comentarios
respecto a eso, porque la sociedad ya debe de estar cansada de que le repitan
una y otra vez frases como: “Prohibido botar basura, la limpieza es cultura”. Eso ya es todo un cliché; si usted se
considera una persona culta, hágalo. Sencillo.
Aquí vamos más allá. No nos percatamos que es algo que
día a día pasa por nuestros lados. Usted, si es usuario del Masivo Integrado de
Occidente MIO, todos los días, no se da cuenta de que solo le importa entrar de
manera afanada al bus, coger un puesto gris; si no lo hay, mira
desesperadamente para todos los lados y si no encuentra un adulto mayor,
termina sentado en el azul. ¿En algún momento saludó al conductor de ese bus?
¿Le dijo buenos días, buenas tardes o buenas noches? Ahí está el error.
O váyase a transitar las calles de la ciudad, por ahí se
podrá encontrar una señora vendiendo chontaduro, mango biche con sal y limón, y
una que otra bebida que de seguro, con pocas moneditas, le dará sabor a su
tarde. ¿Como ciudadanos que nos hacemos llamar nos damos cuenta de la inmensa
labor que realizan? ¿Se lo demostramos al menos con un por favor? ¿Un gracias? Esas
mujeres (llamémoslo así porque pocas veces te vas a encontrar con un hombre) realizan
un trabajo bastante arduo porque estar 8 horas bajo el sol, y más con el de ahora en Cali, no es nada
fácil. A pesar de esto, no les faltará un: “¿Mi amor una bolsita de 1.000 o 2.000?”
“¿Amiguito, le echo miel?”. Es hora de reconocer la buena labor que estas
personas realizan y la próxima vez que usted vaya a comprar un chontaduro, págueles
con una sonrisa de más.
La mala educación está de moda. Ahora, son pocos los
universitarios que saludan a los guardas de seguridad, a los empleados, y a
toda persona que le pase por el lado y que trabaje en su universidad. Debemos
de ponernos la camisa del civismo, entender que nadie es invisible para los
ojos de nadie, y que su deber como ciudadano, al menos, es regalar un saludo a
aquellas personas que se esfuerzan porque su universidad esté confortable.
Por otro lado, imagínese usted que dañen los semáforos a
propósito para los guardas poder regular el tráfico, ¿Qué pasa con la Zebra?
¿Existe un guarda regulando el paso de los peatones? La respuesta es NO. Difícilmente
les toca a las personas atravesarse la calle en medio de los carros y solo
cuando alguien se detiene, es que otro carro se digna a hacerlo también. Todo
esto es un problema de civismo.

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